miércoles, julio 05, 2006

Una Cita


Tenía una cita y la olvidé

cuando la recordé, a pesar que me tardé

sentí que desperté.

Fue imposible descifrar el por qué

1. solo se que nada sé


que no importa la idea con la que empecé

que es difícil decidir si

2. ser, o no ser


que no hablo de salir a tomar té

con alguien por ahí, vaya a saber usté pa qué

solo digo que me harté

de pensar y decir lo que mi ojo ve

a través de otro, por su valor ante la socialité

lo digo yo porque lo pensé

da lo mismo si un destacado pensador lo hizo también

el hecho es que ya terminé

y aunque la cita que busqué

para el texto que antes ideé

no encontré

me voy feliz de saber que rimé

de tim-marín de do pin-güé

y solo como jugando a un par de locos cité.






1. Sócrates

2. W. Shakespeare

jueves, junio 29, 2006

En busca de una alternativa

...clara, factible y creativa...

La razón. Tenerla o no tenerla parece no ser la cuestión, el como usarla tal vez sea la solución, un instrumento o un fundamento, quizás el lamento... de quienes buscan sin encontrar, el camino para poder avanzar ¿en busca de qué? ¿libertad? Quizás... quizás... quizás.

La historia ha enseñado que en la búsqueda de un bienestar siempre hemos estado, que somos sociales en esencia aunque alguno guste de vivir apartado; que podemos llegar a ser buenos por naturaleza pero que no falta y nunca ha faltado, entre nosotros, el malvado. Hago en este punto un alcance, la existencia de estos personajes puede generar mas de algún percance, toda vez que se realce, el abuso de poder y la inequidad en la lucha de clase.

Es así como nacen y con mucha facilidad se esparcen, las normas y las instituciones en busca de nuevas nociones. La igualdad y democracia se persiguen con gracia y la sociedad se organiza, regula u ordena (elíjase la que mejor suena) pretendiendo que seamos solo un eslabón más de la cadena. Se ofrece participación en la conformación, aun cuando sea solo una ilusión, una gastada forma que inevitablemente deriva en la confusión.

No pretendo asegurar que esta visión debiese cambiar, solo asumo la dificultad de querer organizar, buscando fórmulas sociales que pretenden encasillar, a toda la sociedad, en una sola idea de bienestar. Ilusos y soñadores los podemos denominar porque no se dan cuenta que al caminar, en la búsqueda del continuo progresar, lo más probable es que tengan que transar, frente a otro, sus ideas y su forma de pensar. Y es que resulta cierto, existe una gran diversidad, distintos enfoques, posturas que producen choques, y como a muchos les gusta señalar, una clara evolución hacia la multiculturalidad.

“Las sociedades modernas tienen que hacer frente cada vez más a grupos minoritarios que exigen el reconocimiento de su identidad (que se les respete más allá de la formalidad, con integridad) y la acomodación de sus diferencias culturales, algo que a menudo se denomina el reto del multiculturalismo (o que dejen ser uno mismo). Existen diversas formas mediante las cuales las minorías se incorporan a las comunidades políticas, desde la conquista y la colonización de sociedades que anteriormente gozaban de autogobierno (invadiendo y obligando a seguir el camino de lo moderno) hasta la inmigración voluntaria de individuos y familias (caminantes buscadores de nuevas alternativas). Estas diferencias en la forma de incorporación afectan a la naturaleza de los grupos minoritarios y el tipo de relaciones que éstos desean con la sociedad de la que forman parte (aunque muchas veces solo sea de forma distante)”.[1]

Aquí es donde entra al juego la ciudadanía, el ideal de participación que todo lo solucionaría. Sin embargo con pesar hay que expresarlo, su sabor muchas veces es amargo; se ve como un vidrio roto, una ilusión quebrada, ya que solo se ofrece un voto... una democracia de fachada. Manoseado y ensuciado está el concepto, y aunque en algún momento fue símbolo de un gran evento, ceo que en la actualidad no es mas que un invento.

“Las limitaciones a la acreditación de individuos capaces de elegir (y desde su propia realidad decidir); la exclusión de sectores de la población del derecho de representar intereses colectivos en la esfera pública (como si la realidad fuera para todos, la única); la homogeneidad creciente de las ofertas políticas, que disminuye la posibilidad efectiva de elegir entre opciones alternativas (verdaderas formas de vida), son algunas de las limitaciones con las que cotidianamente se enfrenta el ejercicio pleno de los derechos de ciudadanía política, aun si entendemos la democracia en su sentido mas estrecho como procedimiento para la toma de decisiones (acciones que traen repercusiones)”[2].

Una sociedad basada en el dinero es el sustento de este argumento, simplemente porque la acumulación y la competencia, los valores del mercado, son sinónimos de ambición y violencia, claro resultado de una mala administración por parte del Estado. Y es que para que el corral esté ordenado hace falta un proyecto bien gestionado. Políticos y representantes capaces, con ideales reales y no falaces, sin demócratas que se creen llaves pero puertas no abren, sin escudarse en conceptos antiguos, gastados y fáciles de ensuciarse, en personas que de pueblo saben nada y deciden con poco tino, con ideas maquinadas, esperan caigan uvas del racimo y así equiparar las desigualdades que algún día Simón Bolivar previno.

“El nuevo sistema global que se constituye a partir de redes de intercambio y flujos de comunicación es a la vez extremadamente incluyente y extremadamente excluyente (silenciando y apartando, diariamente). Incluyente de todo lo que tiene valor según los códigos dominantes en los flujos (para aquel que tiene dinero y puede darse lujos) y excluyente de todo aquello que, según dichos códigos, no tiene valor o deja de tenerlo (aun cuando nacimos desnudos... cuesta creerlo). En la medida en que la globalización se ha desarrollado, esencialmente, como instrumento de articulación de mercados capitalistas, la rentabilidad económica se convierte en el criterio fundamental para la inclusión o exclusión en las redes globales (si tienes dinero vales, sino, mejor te sales)”[3].

Con esto es posible dejar en manifiesto, tanto el aumento de las desigualdades como un creciente descontento, con la sociedad y sus bases, es decir, su fundamento. Sin duda el capital muchas veces representa un mal, desde que se hizo primordial, dejando a un lado la relación fraternal. Pero la vida sigue y el tiempo continúa corriendo, sin embargo, aun cuando todo se esté vendiendo, las alternativas y pequeñas ventanas debemos continuar abriendo; para que mis hijos, tus hijos, nuestros hijos... puedan seguir viviendo.

La crisis del sistema tradicional encuentra una salida en la organización informal, donde los actores son parte, de un movimiento que no compite y solo comparte; tanto el espacio como los recursos, caminando despacio en estos días confusos. No se niega, queda claro, la importancia de la economía aunque todo cueste caro. Ahora bien, cuando algo de tiempo ya ha pasado, y el descrédito del Estado está instalado, la noción de intercambio se ha reformado. No se trata de ir en contra, sino más bien a un costado. Así se instala en Latinoamérica la economía solidaria, como una forma de supervivencia diaria.

“No se trata de una propuesta anti-mercado, porque la escala de los intercambios que se requieren para hacerla sostenible sólo puede alcanzarse mediante mercados regulados y liberados del monopolio capitalista (de la competencia desigual y las políticas expansionistas). Tampoco se trata de buscar refugio en comunidades aisladas, sino de vincular respetuosa y dinámicamente la fuerza de las iniciativas locales con el amplio espacio de solidaridad global al que hoy es posible acceder con las nuevas tecnologías, si son adecuadamente controladas por las sociedades (si son utilizadas desde la particularidad de las diversas comunidades)”[4].

Y hay que estar atento porque la comunicación se puede sumar a este movimiento... en cualquier momento. Ya se ve en los medios autogestionados, comunitarios y desde las bases gestados; como si esta fuera una semilla regada con trabajo, con la participación ciudadana necesaria para crear, difundir y fomentar una realidad determinada, y hacerlo a destajo.

Esta es la solución propuesta, hay que ver si dentro de la sociedad se acepta. La idea es darle un lugar, a quienes okupan o pretenden ocupar, en este agitado mundo, un lugar especial. Porque en busca de la libertad de pensar y de accionar, organizados como humanos debemos actuar, ya que gestionar a partir de las necesidades de nuestro territorio es avizorar el futuro en paz, sin odio, con confianza en cada integrante, toda persona que de este sistema forma parte.



[1] Kymlicka, Will. Ciudadanía multicultural
[2] Sojo, Carlos. La noción de ciudadanía en el debate latinoamericano
[3] Castells, Manuel. Globalización, identidad y Estado en América Latina
[4] Coraggio, José Luis. Economía Solidaria, exposición en la Conferencia sobre Economía Solidaria en el Foro Social Mundial, Brasil, Porto Alegre, 1-5 febrero 2002

lunes, marzo 27, 2006

Nada mas... (corta y precisa)

No sé si la razón me acompaña, tampoco me interesa pensar que poseo la verdad... solo quiero relatar como se ve todo desde acá.
Tómenselo con calma... aquí les va.

Agradezco las herramientas de trabajo, esa posibilidad de ampliar la mirada a cada paso. Con eso he crecido... como persona, como humano.
Aun cuando muchas veces tanta discusión sea en vano...

Ser critico, es verdad; inteligente... quizás; una persona mas... viviendo y respirando lo que es real.
Porque vivir es sentir sin olvidar el pensar, asumiendo que hay problemas, errores que solucionar. Pero ojo que hay quien confunde e intenta separar, dejando de lado el amar...
Simplemente por un fin material.

Lo digo simple, así sin más... y no es que no sepa o no quiera fundamentar; no lo necesito... a nadie quiero reclutar.

Y el que gracias a esto pretende invalidar mis juicios, pensamientos; lo que quiero expresar... sépalo, tengo mis manos, mis piernas y mi andar...
No necesito nada más.

miércoles, febrero 01, 2006

dos copas de luna... una de sol

Así dice una canción de las que me agradan por lo que dicen... habla de salir a buscar el relajo para darse cuenta de que vivimos tiempos de locos, donde no importa nada mas que "llegar a tiempo"... pues aquí estoy yo, en este tiempo aunque no se si logre llegar donde quiero, más no se cuando quiero hacerlo, solo se que...

"el que sabe que no sabe, es un necio: húye de él.
el que no sabe y sabe que no sabe, es humilde: enséñale.
el que sabe y no sabe que sabe, está dormido: despiértalo.
y el que sabe y sabe que sabe es un sabio: SÍGUELO"
Consejo árabe

Nota: el consejo fue extraído de una publicación peruana, una revista de distribución gratuita sin fines de lucro llamada "Despierta" y que profesa el valor de la bondad.

Esta es solo una pequeña muestra de un gran momento en la vida, cuando existe la posibilidad de ser expectador de distintas verdades...

jueves, noviembre 24, 2005

¿Qué hacer?

Hace un tiempo decidí abrir, sin ayuda, consejo o mandato de nadie este espacio virtual. Lo hice simplemente porque gracias al azar me adentré en el tema de la red, el hipertexto y las posibilidades que entrega la plataforma. Pero eso fue solo el inicio, la motivación.

Ahora lo que me intriga es algo más importante. Ya tengo mi espacio, soy el criterio de mis propias acciones y, aun sabiendo la inmensa capacidad que me regala este vínculo, debo asumir que no sé que decir. Es quizás una sensación similar a la que pudiera experimentar un niño con su juguete nuevo... o lo aprovecha, o lo termina por destruir. Eso me pasa hoy, con esta "libertad" que me llena pero no alcanza a rebalsarme.

Claro, porque esta instancia, es innegable, me entrega la oportunidad de ser el completo irresponsable de todas y cada una de las palabras que se lanzan. Y creo que no es menor la significación de tal aventura. Ahora, lo que sigo sin saber es que escribir, hacia donde dirigir mi interés. Tal vez la mejor idea sea seguir como hasta ahora, como lo que justamente no quiero ser... disperso y desordenado, tal vez desorientado.

Lo que tengo claro es la existencia del espacio y de que alguna forma encontraré para darle sentido. Si en el camino encuentro ayuda, será bien recibida. Lo que me interesa es no dejarlo al azar, porque el texto no es azaroso; es una parte, un momento en la conformación de una instancia superior, una comunicación que experimenta transformaciones; que puede llegar a superarnos, así como simplemente lograr golpearnos por un instante...